¡Este tren es una ruina!

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Los trenes regionales y los llamados de media distancia que unen Madrid con Extremadura llevan en el candelero mucho tiempo por sus bajas prestaciones, sus habituales averías, sus ya cotidianos retrasos y, en definitiva, por ser un auténtico oprobio para los usuarios.

Navalmoral Digital ha viajado muchas veces en esos trenes tan criticados en los últimos años y la última experiencia no ha sido mejor que las que hemos tenido en ocasiones anteriores. Sucedió hace unos días. Dos viajes. Uno desde Madrid a Plasencia y otro desde Navalmoral de la Mata a Madrid.

La fotografía que ilustra esta información lo dice todo. Un par de ventanas del tren rotas y sin sustituir. Renfe soluciona el problema cubriendo con plásticos los daños. La imagen, tercermundista.

Dentro de otro de los trenes, nuevas sorpresas, que se podría decir que ya casi no lo son, por desgracia. Uno de los servicios tiene la manivela medio caída. Afortunadamente aún funciona. A saber por cuánto tiempo. Dentro, la imagen es aún peor, desoladora. La taza del water está en el suelo. Abandonada en una esquina del retrete. A esto le llama Renfe un tren digno.

Son simples ejemplos. Más allá de ellos, el tren con destino a Plasencia llega a la capital del Jerte con 26 minutos de retraso. Renfe tendrá que devolver el 25% del importe del billete a los viajeros que lo reclamen. El que tomamos hacia Madrid llega tarde a Navalmoral de la Mata a pesar de que en la ventanilla el empleado de Renfe aseguró minutos antes que el tren suele llegar puntual, entre risas de los usuarios presentes. Es decir, salimos ya con retraso. El convoy recupera el retraso y llega a su hora a Madrid Atocha. Es para besar el suelo. 

En un mes, Navalmoral Digital ha utilizado tres veces el tren y en dos ocasiones ha llegado con 25 y 26 minutos de retraso. Afortunadamente, no se ha averiado a mitad de viaje, como sucediera en varias ocasiones en 2017.

Es el pan nuestro de cada día. Un tren que no cumple sus horarios demasiadas veces, un tren cuyos servicios a bordo brillan por su ausencia, una red ferroviaria en la que solo uno de los trenes tiene enchufes en los asientos, el resto son carne de que te quedes sin batería en caso de querer trabajar en el vagón… esto sin contar con elementos estructurales inconcebibles en estos tiempos, y que son una cuestión del Administrador de Infraestructura Ferroviarias (Adif): vía única, pasos a nivel peligrosos que ya han costado más de una desgracia… En fin, la paciencia extremeña parece haberse acabado. No es para menos.

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